La nueva planta de Metfer: la tecnología orientada al futuro de Panizzolo
Descubramos el proyecto que combina rendimiento y gestión avanzada para mejorar el resultado y la eficiencia del proceso.

En el tratamiento de la chatarra, la verdadera diferencia hoy en día no radica solo en el rendimiento, sino en la capacidad de diseñar plantas flexibles, listas para evolucionar con el tiempo. Los volúmenes variables, materiales heterogéneos y mercados en constante transformación requieren un nuevo enfoque: la planta ya no puede ser una solución estática, sino que debe ser capaz de adaptarse y generar valor a largo plazo.
En este contexto, se incluye el nuevo proyecto que hemos llevado a cabo para Metfer S.r.l., una histórica empresa italiana activa en la gestión, el transporte y el comercio de chatarra.
En el siguiente vídeo, Mattia Molena, Marketing Manager, y Francesco Ruggiero, Responsable de Diseño de Automatización, profundizan en las decisiones de diseño y las tecnologías que caracterizan la nueva planta.
Una colaboración que evoluciona con el tiempo
Fundada en 1992 por Michele Montrone, continuando la actividad iniciada por su padre en 1973, Metfer forma hoy parte de un grupo con varias sedes operativas en Friuli-Venezia Giulia y una presencia consolidada en Italia y en el extranjero. La empresa está especializada en el procesamiento de metales mixtos y motores eléctricos, un sector que requiere plantas robustas, versátiles y altamente controlables.
Nuestra colaboración no empieza hoy: Metfer ya contaba con una planta equipada con un molino de martillos Flex 1000 Mobile, que contribuyó concretamente a la expansión del negocio. A medida que las necesidades de producción evolucionaron, surgió naturalmente la necesidad de dar un paso más. De ahí la decisión de volver a elegirnos como socio para desarrollar una actualización de la planta orientada a un mayor rendimiento y una visión a largo plazo.

No solo productividad: la importancia del monitoreo
La nueva planta nace de dos necesidades muy precisas: aumentar la productividad e introducir un sistema estructurado de monitoreo del rendimiento, capaz de proporcionar datos continuos y objetivos sobre el rendimiento de la planta. En el tratamiento de metales mixtos y motores eléctricos, la rentabilidad depende no solo de los volúmenes procesados, sino también de la capacidad de extraer valor de cada lote. En ausencia de un control preciso de los rendimientos y los parámetros del proceso, el retorno de la inversión sigue siendo en parte teórico y difícil de medir. Como señala Diego Montrone, copropietario de Metfer:
“El crecimiento hoy en día está vinculado a la comprensión y el control del proceso: solo entonces podemos entender dónde se genera valor y cómo podemos hacer que el procesamiento sea más eficiente”.
Tener una visión clara del rendimiento significa poder identificar ineficiencias, orientar las decisiones operativas y trabajar hacia la mejora continua. En este sentido, el control del proceso se vuelve crucial para transformar la inversión en un valor medible y sostenible en el tiempo, apoyando las decisiones basadas en datos concretos.
El papel clave de la molienda
El corazón de la línea es el molino de martillos Mega, elegido por su alto rendimiento y el papel estratégico que juega la molienda dentro del ciclo de tratamiento. A menudo subestimada, esta fase es el momento crucial donde se decide la calidad de todo el proceso. De hecho, una molienda eficaz es esencial para garantizar una preparación correcta de la chatarra, mejorando no solo la eficiencia general de la planta, sino también la calidad del material de salida y la estabilidad del proceso a lo largo del tiempo. La planta también incluye un área de selección y separación, diseñada para maximizar el rendimiento del molino y ya preparada para futuras actualizaciones tecnológicas.

Prisma: para la gestión avanzada del proceso
En el proyecto Metfer, el verdadero salto cualitativo no afecta solo al rendimiento, sino a la propia forma de gestionar el tratamiento. Una característica distintiva de la nueva planta es la integración de Prisma, el software que hemos desarrollado internamente para ofrecer un control del proceso estructurado y centralizado. Un sistema que surge de nuestra experiencia directa en la gestión de plantas y ahora aplicado a escala industrial.
Prisma recopila e integra información procedente de maquinaria, cuadros eléctricos, básculas y sistemas de control en una única interfaz. Todos los datos se registran y guardan, lo que permite analizar el rendimiento a lo largo del tiempo, identificar ineficiencias e intervenir con mayor precisión en caso de anomalías.
La gestión avanzada de los lotes es el corazón del sistema. Para cada proceso se registran los parámetros del proceso, el rendimiento y el consumo energético, vinculando directamente el rendimiento técnico y los resultados económicos. Los datos no son solo un simple número, sino que se convierten en una herramienta para controlar la calidad, la eficiencia y la rentabilidad. Como destaca Francesco Ruggiero, responsable de diseño de automatización de Panizzolo:
“El dato técnico se convierte así en una herramienta concreta para controlar la producción, la calidad y la rentabilidad, permitiendo medir con precisión la eficiencia del proceso y el retorno de la inversión. Prisma no solo describe lo que sucede, sino que ayuda a la empresa a orientar las intervenciones de mejora y a evaluar objetivamente la sostenibilidad económica de los distintos procesos.”
De esta manera, el proceso ya no se basa únicamente en la experiencia, sino en información objetiva y continuamente actualizada, que respalda las decisiones operativas y estratégicas. Al mismo tiempo, la trazabilidad completa de los procesos mejora la eficiencia energética, reduce los residuos y abre nuevas oportunidades, como la gestión estructurada de actividades de terceros.

Plantas diseñadas para evolucionar
El proyecto Metfer demuestra cómo el diseño de plantas actual debe ir más allá de responder a una necesidad inmediata. Cada planta está llamada a operar en un escenario en constante evolución, en el que los materiales, los volúmenes y las demandas evolucionan constantemente. Por ello, acompañar al cliente significa no solo proporcionar tecnología, sino también experiencia y herramientas capaces de respaldar decisiones conscientes a lo largo del ciclo de vida de la planta. Como destaca Mauro Panizzolo, propietario y director comercial:
“Diseñar una planta significa pensar en cómo evolucionará, no solo en cómo debería funcionar hoy. Nuestro objetivo es apoyar a los clientes en su camino de crecimiento, creando soluciones que mantengan su valor a lo largo del tiempo”.
Esta visión se traduce en sistemas diseñados para adaptarse a nuevos objetivos de producción, integrando progresivamente características adicionales, manteniendo la eficiencia y la fiabilidad. Un enfoque que protege la inversión, reduce el riesgo de obsolescencia y permite que la empresa crezca sin interrumpir su infraestructura. Gracias a este enfoque, Metfer ahora cuenta con una solución sólida y de alto rendimiento, lista para enfrentar los desafíos de un mercado complejo. Un proyecto que refleja nuestra filosofía: desarrollar sistemas capaces de evolucionar y generar valor duradero.